Cualquier historia queda corta con lo vivido ayer, o sea hace algunas horas. Dormí en una cama ya sin sábanas de porfiada, porque mi tía insistía en arreglar la camita pero a las seis y media de la mañana ya no quería más guerra. Si hay algo que nos diferencia con Europa son los informes meteorológicos. Si el jueves 14 mientras estábamos en la Acrópolis bajo pleno sol, nos reíamos de los anuncios de nevadas para el fin de semana en Atenas, hoy puedo concluir que fue un gran error de cálculo, porque aquí los meteorólogos no se equivocan. Mi tío aseguró ayer, que hoy no tendremos problemas para despegar y que no habrá nevadas, y que la carretera estará disponible, para que las dos chilenas puedan volar ya mismo de la ciudad, porque la familia griega simpática, amorosa hasta ayer se está entrando a chorear. (Quieren darnos la pura pata en la …, mentira, es un decir). Le pedí a mi tía Mary que no se hiciera problema que no cocinara, que calentáramos todo lo que quedaba, porque en realidad la despedida ya era. No lo pensó dos veces. A ella ya le dolía el cerebelo terriblemente, le recomendé unas pastillitas ¿Aspirina podría ser? para que se mejorara por ella y por nosotras que teníamos que irnos. Porque al fin nos íbamos juntas con Y le pedí a ella que por el amor de Dios se fuera a las 21.00 para que no tuviera problemas con la maldita nieve, que a esa hora no existía ya en nuestras vidas. Así fue. Mi espera ese día en el aeropuerto sin wifi fue de exactamente 7 horas con 30, hasta que el avión despegó. Por fin. Gracias tíos por favor concedido!!!
Retorno a BCN sin contratiempo
Publicadas por Pao a la/s 18:33
