No es lo mismo, ser que estar. No es lo mismo estar que quedarse que va. Tampoco quedarse es igual que parar. No es lo mismo. Pokemona: Retorno a BCN sin contratiempo

Retorno a BCN sin contratiempo



Cualquier historia queda corta con lo vivido ayer, o sea hace algunas horas. Dormí en una cama ya sin sábanas de porfiada, porque mi tía insistía en arreglar la camita pero a las seis y media de la mañana ya no quería más guerra. Si hay algo que nos diferencia con Europa son los informes meteorológicos. Si el jueves 14 mientras estábamos en la Acrópolis bajo pleno sol, nos reíamos de los anuncios de nevadas para el fin de semana en Atenas, hoy puedo concluir que fue un gran error de cálculo, porque aquí los meteorólogos no se equivocan. Mi tío aseguró ayer, que hoy no tendremos problemas para despegar y que no habrá nevadas, y que la carretera estará disponible, para que las dos chilenas puedan volar ya mismo de la ciudad, porque la familia griega simpática, amorosa hasta ayer se está entrando a chorear. (Quieren darnos la pura pata en la …, mentira, es un decir). Le pedí a mi tía Mary que no se hiciera problema que no cocinara, que calentáramos todo lo que quedaba, porque en realidad la despedida ya era. No lo pensó dos veces. A ella ya le dolía el cerebelo terriblemente, le recomendé unas pastillitas ¿Aspirina podría ser? para que se mejorara por ella y por nosotras que teníamos que irnos. Porque al fin nos íbamos juntas con la Marce. Ella a Londres, yo a Barcelona. Pero qué pena, Marcelita viajaba a las 20.00 horas y la Paolita a las 02.55 de la mañana. Concluimos que ya a esta altura no podíamos pedirle a Dios más que agradecer el buen trato del quiltro protector de la noche y que tuvieramos unas camitas para dormir, que ya pensábamos en pasar la noche en una cabina de teléfono o en un café, café que por lo demás no existía, simplemente lo citamos para no sentir que estábamos en la más completa soledad de la noche. Por salud mental propuse la genial idea de hacer solo un viaje al aeropuerto, en realidad no había otra opción. Está bien… salimos a las 18.00 horas del piso de los Stabropoulus. Se repite el saludo del Tío, el ya a estas alturas con el pijama, y partimos cerro abajo, esquivando lo resbaladizo del pavimento y viendo con sorpresa la sabiduría de los meteorólogos europeos. Llegamos a la avenida principal de Galatsi, allí donde el chofer ayer nos dejó tiradas. Allí tomamos un taxi de inmediato. Destino Directo: El Aeropuerto. Tomé fotos hasta que me canse, de la nieve en el Mac Donalds, en los letreros, en los autos, en los árboles, en la calle. Casi al llegar al Aeropuerto se veían como llegaban los aviones. Casi rozando el Taxicolectivo, claro pasan a sólo metros del suelo. Marce quiso hacer altiro el Check in y la despedimos. Con mi tía nos fuimos a consumir los 22 euros que me habían dado de la línea aérea. Y le pedí a ella que por el amor de Dios se fuera a las 21.00 para que no tuviera problemas con la maldita nieve, que a esa hora no existía ya en nuestras vidas. Así fue. Mi espera ese día en el aeropuerto sin wifi fue de exactamente 7 horas con 30, hasta que el avión despegó. Por fin. Gracias tíos por favor concedido!!!

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