No es lo mismo, ser que estar. No es lo mismo estar que quedarse que va. Tampoco quedarse es igual que parar. No es lo mismo. Pokemona: A la Isla Égina!

A la Isla Égina!

Dicen que esta noche comienza a nevar en Atenas. Mi tía dijo que apuráramos el tranco entonces, que nos levantáramos temprano "sin bañarse" para ir a Egina, una isla griega, a una hora del puerto de Pireos. Me levante tempranito, me cambie ropa y esperé que al final todos se bañaran. Ya a las 9.25 habíamos comprado los boletos con destino a la primera y ultima isla que visitaríamos porque no teníamos tiempo. En el barco había muy poca gente, tomamos cafecito, la Marce fue varias veces al baño, salimos a tomar fotos, y divisamos tras una hora de viaje la isla en donde nos esperaba una pareja de amigos de mi tío. Ángela y Gianni.

Él es amigo de mi tío Nikos, pues era el Capital del Barco, y Nikos el telegrafista. Vivieron un año en Chile en 1972 y tienen buenos recuerdos. Nos esperaba Gianni en el puerto de Égina. Nos llevó a su casa de veraneo, la que queda en el alto del cerro con una vista fabulosa hacia el mar. Tiene plantaciones, rosas, patos, pollos, y una inmensa cocina. Fueron amistosos, nos dieron café griego, me senté en el suelo del living; conversamos un rato y partimos a almorzar al borde de la costa.

Ahí degustamos los más exquisitos pescados, pulpos y ensaladas que haya probado en la vida. La pareja de amigos se rajo. Luego volvimos a la casa en el cerro, dejamos a las tías, y partimos con Giani, Nikos y Marcela a dar una vuela por la isla flash porque debíamos partir a las 17 horas a Atenas, porque en la noche comenzaba la nevada. Así fue. Fuimos al Templo de Aphea, cabe mencionar que en cada ciudad de Grecia hay ruinas espectaculares. Sólo pude sacar fotos sobre la marcha en el auto. Llegamos a las 16.30 a la casita del monte, partimos de inmediato a tomar el barco. Puedo decir que me llamaron la atención dos cosas; el Templo Ortodoxo más grande de los Balcanes que está en Égina y la gran cantidad de árbol de Pistachos.




Llegamos a Atenas a las 19.00, ya comenzaba a nevar. Luego nos arreglamos y salimos a las 10.30 a cenar con los primos y sus parejas. El magno evento terminó en una fabulosa disco de música Griega y Árabe. La noche acabó a las cuatro de la mañana con 10 centímetros de nieve en el piso. Mis tíos y mis primos se han pasao.

Me queda sólo esta noche en Grecia. El domingo viajo de vuelta a Barcelona a las 2.55.


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