


Eran las 10.30 cuando desperté. Miré el reloj del comedor y entonces partí rauda para comenzar la fila de la ducha. Desperté a Nelson, y a la Marce para que estuvieran atentos a su turno para luego comprar las bocatas y preparar los bocadillos para comer en una placita por ahí para no gastar. Estábamos todos listos a las 12.30 horas. Salimos con destino a la Estación Sagrada Familia. Terminamos de subir las escaleras mecánicas de esa estación y al mirar el cielo apareció la Catedral de Gaudí, en la cual jamás se ha celebrado una misa y se lleva construyendo hace 100 años. La salida del metro da en la parte posterior de la Iglesia asi que caminamos hacia el costado izquierdo y dimos con la Plaza; al Frente la Monumental Obra Arquitectónica que jamás haya visto antes, (antes de ir a la Acrópolis), ahí Paola y Nelson nos dejaron, se fueron a tomar un cafecito, mientras hacíamos la fila para comprar el ticket, y luego la hora de espera para subir por un ascensor a una de las puntas de la Iglesia. En Barcelona los funcionarios que trabajan en estos sitios turísticos son muy amables, y están tan acostumbrados al flujo de visitantes que hacen el trámite bastante expedito, aunque pareciera que el tiempo no transcurriera, a cada paso las señaléticas nos indicaban que faltaban una hora, media hora o quince minutos para terminar el trayecto hasta poder subirnos al ascensor. Mientras, con Marcela nos reíamos “en la fila” de una japonesita tecnológica – obvio- que tenía puestos sus audífonos, en la mano izquierda llevaba el trípode con su diminuta cámara y en su derecha un play station portátil en el que veía esos típicos videos que bajan de you tube con japoneses haciendo tonteras, con subtítulos en japones, y con mucha risa de fondo. Digo risa, porque se sentía, además de las carcajadas de la japonesita, que cada cierto rato paraba histérica a causa de una paloma que se acercaba a ella y que pensaba se la iba a comer. Así subimos juntas con la Marce al ascensor. Arriba comenzamos a descender a pie, por pasillos estrechísimos en una de las puntas de la Iglesia, que se interrumpía también por pequeños balcones desde donde se podía apreciar la mano del arquitecto. Cada cierto rato sonaba el telefono de mi prima; era Pao avisándonos que nos esperaban en la plaza para comer las baguetes. El tour terminó, y abajo nos juntamos a comer para variar. La foto de rigor y luego seguimos el trayecto para las Ramblas. Ahí fuimos a la Casa Gaudí, cuya entrada era demasiado cara para el día, asi que nos tomamos una fotito y partimos. Otra foto en la Pedrera de Gaudí y ya está. Teníamos que irnos a casa para dirigirnos luego al Aeropuerto. Atenas nos esperaba. Nelson como siempre nos acompañó hasta allí. El vuelo salió a las 22.25 en Vueling. Tuvimos mala suerte nos tocó en la cola y aunque el vuelo fue bastante tranquilo no dejamos de persinarnos todo el rato, pues a ambas nos da pánico volar. Incluso al llegar a Atenas la marcela pensó que nos llegaría un rayo. Mi tío Nikos nos esperaba puntual, las puertas del terminal del Aeropuerto Internacional de Athenas, Elhefterios Venizelos se abrió al traspasar el sensor a las 2.50 de la mañana, ya nos estaban esperando. De allí a la casa fueron unos 30 minutos por la carretera, Mi tía estaba en pie.Ese día nos acostamos a las 5.30 de la mañana. (este comentario también fue escrito en el Aeropuerto de Atenas el 18 de Febrero, horas antes de partir a BCN, luego de la suspención del vuelo del día anterior, por problemas climáticos)
Publicadas por Pao a la/s 16:20
